viernes, 2 de octubre de 2009

Dos de Octubre


!Dos de octubre, no se olvida!

Y mas vale que no se nos olvide, que a la conciencia social e histórica del país no se le olvide, que a los jóvenes de hoy no se les olvide, que a los gobiernos en turno no se les olvide.

1968 año de las Olimpiadas y del mas brutal ejercicio de poder en la época pos -revolucionaria en nuestro país, violencia sin justificación, brutalidad sin medida y totalmente innecesaria. No es mi idea hablar del movimiento estudiantil como tal, lo viví ya que en aquel entonces era estudiante universitario y por lo tanto "El enemigo".

Me toco, como a casi todos los jóvenes de aquel entonces correr para escapar de los famosos granaderos que repartían recuerdos poco amistosos sin distinguir si eras culpable de algo o no, simplemente ser joven y tener facha de estudiante era suficiente para ser considerado traidor a la patria, comunista y subversivo (el equivalente a terrorista de hoy), eras el enemigo.

Como digo no voy a intentar un análisis de lo acontecido en esa época negra de nuestra historia, muchos autores de todas las tendencias políticas lo han hecho con mas o menos éxito, esto sin contar con que nadie sabe en realidad el alcance de la tragedia porque los políticos de ayer y de hoy se encargan de que la verdad no se conozca.

Solo diré que el Movimiento Estudiantil pudo ser un ejemplo de ingenuidad juvenil y de pureza de ideales, pero los vividores de siempre, los que nunca faltan, se lo robaron para encaramarse hoy al poder y a los privilegios, la historia de siempre.

Pero ¿Que aprendimos de lo sucedido? ¿Nos paso algo como sociedad?.

Creo que si, nuestra generación aprendió a pensar, a cuestionar aunque fuera en voz baja, y muchos llegamos a la conclusión de que nadie, absolutamente nadie debe de ostentar y ejercer un poder omnímodo como el de Diaz Ordaz y sus secuaces. Nadie, pero absolutamente nadie debe de tener derecho de vida y muerte sobre los gobernados.

Antes de 68 los de mi generación no habíamos visto en la calle a la tropa, no sabíamos lo que eran capaces de hacer bajo la orden de canallas, nos toco vivir la borrachera de abundancia de la pos-guerra y eramos una juventud inconsciente y hedonista. Tlatelolco acabo con esa percepción.

Hoy, de nuevo y por otras razones, cuando menos eso nos hacen creer, esta el ejercito en la calle, en la carretera, en las plazas publicas. A todos nos ha tocado verlos. Hoy, este dos de octubre, de camino de La Fregada a mi trabajo los encontré, detenían arbitrariamente el transito con un reten sin importarles los 20 minutos de espera que fueron necesarios para continuar el viaje.

Tuve tiempo de observarlos, con sus uniformes verde olivo y las armas, imponentes, amenazantes, listas para usarse. Casi todos se cubrían la cara y miraban a los ocupantes de los vehículos con una gran desconfianza, pensando que quizá alguno podría ser un malviviente de los que se supone buscan.

También pensé que se juegan la vida, no es descabellado que en cualquier momento puedan ser víctimas de los que persiguen, pobres también ellos, la tropa llana, son víctimas.

Al final me dio miedo, un miedo que me calo el alma pensando en mis seres queridos, porque me enfrento a la realidad de la inseguridad y la violencia en la que vivimos, porque, para decirlo claro, cualquiera podemos ser víctima tanto de los buenos como de los malos, porque en cualquier momento los ciudadanos normales, podemos terminar formando parte de la estadística de bajas en campaña.

Además, y he ahí nuestra mayor desgracia, ¿quien puede distinguir quienes son los buenos y quienes los malos?

¿A alguien en el poder le importara distinguir entre víctimas y victimarios?

Que triste dos de octubre

Ramón

5 comentarios:

  1. Es de admirar y reconocer tu vena de magnifico escritor como ya te lo han reconocido en múltiples ocasiones.

    Haces una narración muy interesante e impactante.

    Te felicito de todo corazón.

    Ojalá lo compartieras en el blog de Elsa.

    ResponderEliminar
  2. Ramón (el Padrino) me recordó algún texto de Luis Espota, que decía en voz de uno de sus personajes: que al enemigo en México se le destierra, se le encierra o se le entierra...3 alternativas, así estabamos y no sé cuanto hemos avanzado.
    Esta es muy antigua y la contaba mi hermano, lo más simpático es que me tocó de juez civil cuando me casé, era la Juez Spota (hija del escritor), me quedé con las ganas de decirle cuando me la presentaron: La Juez Espota, pués "Mocho Gosto".

    2 de Octubre, y como se ha desvirtuado la razón y el motivo, lo que nos queda en 2009 son unos rufianes quemando camiones.

    Saludos

    ResponderEliminar
  3. Tienes razón ahijado, lo lamentable es que se haya convertido en botín de porros viejos hoy cobrando como si supieran, y de porros nuevos, que aspiran a subirse al tren de la rapiña nacional.

    Parafraseando a Don Porfirio:

    Pobre México tan lejos de Dios, tan cerca de los EU y con tanto político tramposo.

    ResponderEliminar
  4. Perdón por la burrada, claro que el apellido de referencia es Spota, Luis Spota,
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. es triste el giro que tomo el recordar los acontesimientos de ese tragico 2 de octubre del 68, convertida actualmente año tras año en marcha de bandalos y mal vivientes, estoy seguro sin temor a equivocarme que los "estudiantes" que asisten a las marchas que realmente entienden la finalidad del movimiento estudiantil del 68, los podre contar con una mano y me van a sobrar dedos.

    elevo una oracion en memoria de todos los compañeros victimas de este reprobable acontesimiento.

    a los directores y maestros de universidades que puedan dar a sus alumnos informacion al respecto, con el fin de que este acontesimiento sea recordado con todo el respeto que merece.

    emo

    ResponderEliminar