Para los que les cueste trabajo verla se las transcribo aquí abajo:El gato que esté gordo tomarás. Y degollarlo has. Y después de muerto, cortarle la cabeza y echarla a mal, porque no es para comer, que se dice que comiendo de los sesos podrías perder el seso y el juicio si de ellos comieres.
Después, desollarlo muy limpiamente, y abrirlo, y limpiarlo bien. y después envolverlo en un trapo de lino limpio y soterrarlo debajo de tierra, donde ha de estar un día y una noche.
Y después sacarlo de allí y ponerlo a asar en un asador. Y asarlo al fuego, y, comenzándose de asar, untarlo con buen ajo y aceite, y en acabándolo de untar azotarlo bien con una verdasca: Y esto se ha de hacer hasta que esté bien asado untándolo y azotándolo.
Y cuando esté asado cortarlo como si fuese conejo o cabrito, y ponerlo en un plato grande; y tomar del ajo y el aceite para hacer un caldo bien ralo; y echarlo sobre el gato. Y puedes comer de él porque es muy buena vianda.
Si alguien esta interesado en intentarlo y quiere invitarme, desde ahora les digo que ese día se va a morir un cuate que hace mucho que no veo y no podre asistir al banquete.

Esta es una receta macabra. ¿De casualidad el postre podría ser una rata en conserva?... ¡qué asco! Esto quiere decir que las recetas de Rupert son por el estilo. Prefiero comer chatarra.
ResponderEliminarGracias por tu interés y esfuerzo por complacernos Ramón. Te saludo. Rosalía.