sábado, 30 de enero de 2010

Los plurinominales, esos benditos del Señor

nota4

Leo en diferentes columnas que el debate sobre los plurinominales se pone de nuevo de moda. Ferriz de Con en su columna de Excélsior, en su programa de radio y en su blog encabeza una cruzada para acabar con esta figura representativa de los ciudadanos y parece que con mucha presencia de la gente que sigue asiduamente a este periodista.

Vamos a dedicarle unos minutos a entender primero que son los dichosos (y vaya que lo son) plurinominales. De entrada consultamos el tumba-burros y buscamos el significado de esta palabra compuesta:

-Pluri.-Prefijo que significa pluralidad, que a su vez se refiere a multitud, a numero grande de...

-Nominal.-Adjetivo que hace referencia al nombre, es la acción y resultado de nombrar, que se refiere a lo nombrado. (Para entenderlo fácil piensen en la diferencia entre un cheque al portador, que se lo pagan a quien lo presente y el cheque nominal, que solo se lo hacen valido al mencionado -nominado- en dicho instrumento)

En pocas palabras son un montón de nombrados.

Aclarado el punto veamos a que se refiere cuando se menciona a los Pluris, y para ello hay que explicar un poco como se compone la casta divina llamada congreso. El circo más caro del mundo.

En la actualidad, el Congreso de la Unión se integra por las cámaras de Diputados y de Senadores. De los 500 diputados, 300 son uninominales –elegidos por cada uno de los 300 distritos electorales en que se divide el país– y 200 son “plurinominales” –o por representación proporcional y que están definidos por los partidos, y no por los electores. De los 128 senadores, 64 son elegidos por voto directo (dos por cada entidad federativa), 32 son de la primera minoría y 32 son de representación proporcional con base en las listas presentadas por los partidos.

Esto significa que el voto de nosotros los ciudadanos, define directamente al candidato triunfador en los 300 distritos electorales, también, en conjunto con el resto de votos emitidos por un partido en específico, determina indirectamente qué personas habrán de ocupar 200 escaños en la Cámara de Diputados y 32 en la Cámara de Senadores.

Es decir, decidimos cuantos pluri-anormales tendrá cada partido, pero no opinamos sobre quiénes serán los monos cilindreros que ocupen el escaño, ese dedazo lo da el o los dueños de los partido políticos. Ya sabemos a quién nombran, a sus cuates. (Si, si, ya se, son los más patriotas, los más sabios, los más honrados, los más capaces...Son los más cuates.)

En términos generales, la tendencia de los periodistas, analistas y demás sesudos istas, es que no debiera acabarse con los pluris sino solamente reducirlos ya que es una figura que le da voz y voto a los partidos minoritarios y es usada en muchos países democráticos con buenos resultados.

En mi muy humilde opinión el simple hecho de discutirlo es caer en la gran trampa, en la falacia genial, hacerlo significa aceptar que esos más de 600 individuos sirven para algo bueno, cuando los hechos hablan por sí solos, ellos no representan al pueblo que voto por ellos, ni uno solo de esos muchos congresistas te representa a ti o a mí, ni siquiera les interesa lo que pensamos o sentimos.

Son simplemente empleados de quien ahí los puso, los dueños de los partidos políticos y actúan en función de quien les mueve el chicote y se alinean porque los beneficios son mejores que sacarse la lotería, estar ahí es solucionar sus problemas económicos de por vida. Solo hay que recordar a uno de los políticos más agrandados de este país, el cínico que dijo que “Político pobre es un pobre político”. Esa es la filosofía y la realidad del club de Tobi.

El pretexto es la democracia, todo lo que ellos hacen es en pro de la democracia, es su justificación y su camino.

Pues bien, si quieren jugar a la democracia podrían hacerlo de una manera menos onerosa para los ciudadanos que somos los que pagamos desde sus increíbles sueldos hasta su restaurante de lujo y su manicurista. Me parece que la postura de acabar con los plurinominales no es suficiente.

Mi propuesta es que en lugar de 300 distritos solamente cada estado tenga que padecer a 2 diputados federales y a un senador elegido por voto directo, de esta forma nos ahorraríamos las frivolidades y babosadas de más de 500 arribistas. De cualquier forma 96 congresistas se me hacen una barbaridad, pero bueno, es para que algunos puedan seguir jugando a que somos democráticos y representativos.

Y ya picados en esta carta a los Reyes Magos, también habría que meter mano a los congresos estatales y el D.F., se deberían reducir al 10% de los congresistas con respecto a los que actualmente cobran.

Pensándolo bien a lo mejor esta propuesta también tendría, además de un increíble ahorro, la consecuencia de que habría que seleccionar con mucho cuidado a los mejores hombres (o mujeres, claro) y en una de esas hasta podríamos tener en el congreso a alguno que sirviera para algo más que vegetar y cobrar.

En conclusión, estoy de acuerdo en que se acaben los pluris y ya que no se puede acabar con todos los demás, que se queden unos cuantos, los menos posibles.

(Se me viene a la mente la imagen Chaplinesca de ver al niño verde y al de las ligas teniendo que trabajar y no puedo evitar una gran carcajada... ¿En qué?)

Ramón

congreso

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